domingo, 1 de diciembre de 2013

¿QUIÉN O QUÉ SOY YO?

¿Quién o qué soy yo?

 Es la pregunta más desconcertante, difícil y
emocionante de responder.
Es difícil de responder a esta pregunta porque tiene miles de
respuestas. A lo largo de los años muchos filósofos han respondido a
esta pregunta tan inquietante, desde Aristóteles hasta la actualidad
se han dado miles de respuestas pero la pregunta sigue sin tener una
respuesta con la que todo el mundo coincida.
Este año hemos estudiado algunas de las tesis mas significativas,
algunas de ellas se contradicen unas con otras, sin embargo, todas
ellas son respetables por lo que esta pregunta carece de una
respuesta fija y clara solo son teorías que al fin y al cabo son
opiniones personales basadas en el estudio de cada tema.
Pero estas tesis, pese a ser meras opiniones, definen el camino de
nuestra sociedad y nuestras creencias, lo que hace que la respuesta
a esta pregunta sea más importante de lo que parece.
En mi opinión el hombre es un ser libre que decide su destino y su
personalidad. Como enuncia Jean-Paul Sartre el ser humano va
haciéndose a lo largo de su vida. Esto quiere decir que en su vida el
hombre siempre tiene la capacidad de elegir entre varias opciones y
según qué opciones escoja, su personalidad y su vida serán de una
manera o de otra. También coincido con este filósofo en que somos
responsables de nuestras emociones ya que estas definen la manera
en la que decidimos reaccionar ante los problemas. Lo que no
comparto es su opinión respecto a que no existe ningún Dios y que
por lo tanto el ser humano está solo. Creo que no se puede ser tan
tajante al respecto porque es no es posible descartar la existencia de
un Dios. No solo porque durante tantos años millones de personas
hayan creído en Dios sino también porque hay tantas cosas que aún
desconocemos que hacer esa afirmación me parece pretencioso.
Por otro lado, sí que creo que el hombre está en parte solo ya que en
mi opinión ese Dios se preocupa por la humanidad pero solo se
encarga de hacer justicia después de la vida terrenal. Aun así
comparto el creacionismo de Darwin ya que eso son hechos probados.
Del mismo modo opino que, como enuncia Rousseau en su tesis, el
hombre tiene un fondo bondadoso que es corrompido y lo hace ser
mezquino, violento y egoísta.
Las cosas que le corrompen, desde mi punto de vista, son las
materiales, el poder y sobretodo la sociedad. Ya que sin esas cosas
no tendríamos afán de más ni tampoco intentaríamos hacer que caiga
el prójimo para triunfar nosotros.
Todo esto viene dado por una sociedad corrupta que nos influye
negativamente a nosotros. Una sociedad en la que si no haces que el
prójimo caiga tú no podrás alcanzar tus metas. Una sociedad en la
que el más astuto, el que más afán de poder y menos sentimientos
tiene para conseguirlo es el que triunfa. Y esas personas por
desgracia son las que después nos gobiernan y nos corrompen
haciendo de nuestra sociedad un cúmulo de corrupción, violencia y
egoísmo.
En conclusión, entiendo que el ser humano es un ser libre que marca
su destino, forma de ser y su futuro con las decisiones que va
marcando a lo largo de su vida. Y pese a ser libre el hombre está en
cierto modo determinado por la sociedad
.Jean-Paul Sartre (París, 21 de junio de 1905 – ibíd., 15 de abril de 1980)

Jean-Jacques Rousseau (painted portrait).jpg


Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 - Ermenonville, Francia, 2 de julio de 1778)


miércoles, 30 de octubre de 2013

mito de la creación según la mitología africana

EL MITO:
Hubo un tiempo en que el ser superior Mulukú -en las poblaciones centro africanas, a la deidad suprema se la conocía con el nombre de Woka- se propuso hacer brotar, de la tierra misma, a la primera pareja de la que todos descendemos. Mulukú, que dominaba el oficio de la siembra o, por mejor decir, era el sembrador por excelencia, hizo dos agujeros en el suelo. De uno surgió una mujer, del otro surgió un hombre. Ambos gozaban de la simpatía y el cariño de su hacedor y, por lo mismo, decidió enseñarles todo lo relativo a la tierra y su cultivo. Les proveyó, además, de herramientas para cavar y mullir el suelo y para cortar, o podar, árboles secos, y para clavar estacas. Puso en sus manos semillas de mijo para sembrar en la tierra y, en fin, les mostró la manera de vivir por sí mismos, sin dependencia alguna de cualesquiera otras criaturas.
Sin embargo, cuenta la leyenda que la primera pareja de nuestra especie desatendió todos los consejos que la deidad les había dado y que, por lo mismo, abandonaron las tierras, las cuales terminaron convirtiéndose en eriales y campos yermos. Y, así, la primera pareja consumó su desobediencia, con lo que su hacedor los trastocó en monos. El mito -o, por mejor decir, la fábula-, relata que Mulukú montó en cólera y arrancó la cola de los monos para ponérsela a la especie humana. Al propio tiempo ordenó a los monos que fueran humanos y a los humanos que fueran monos; depositó en éstos su confianza, mientras que se la retiraba a los humanos. Y dijo a los monos: “Sed humanos”. Y a los humanos: “Sed monos”.
COMENTARIO DEL MITO:
Este mito africano sobre la creación es aunque a prior no lo parece es muy similar al mito de la creación judio-cristiana,aunque  tiene sus diferencias tiene bastante parecido.
Loa mitos se crean con el fin de dar explicación a lo desconocido en este caso explicar la creación de la especie humana y el mundo a través de su dios Mulukú al que desobedecen y por ello son condenados  a irse del paraíso y acabar en eriales y campos yermos.
Este mito de la creación tiene su parecido con el mito de la creación judío cristiano ya que en los dos empiezan en un paraíso creado por su dios y después de hacerle enfadar por haber desobedecido son condenados a irse de su paraíso y acabar en lo que después llamaríamos la Tierra.